La pulsión de escritura y el silencio (¿voluntario?)

Dejar el lápiz no es quedarse en silencio.
La palabra escrita es la cicatriz materializada en el cuerpo y el cuerpo lo llevamos a todas partes.
Y es válido no querer llevar esos puntos de referencia temporales, cronológicos. Recordar no siempre es un ejercicio fructífero. Entonces el impulso se detiene. O lo detienen. Por algo más grande, para dejar de hacer cicatrices y comenzar a moverse.